28 de mayo de 2009

DELANTERAS MÍTICAS: BEBETO Y ROMARIO

Bebeto y Romario formaron una pareja inolvidable que perdurará siempre en la mente de los brasileños. En un contexto de gran agitación, dos jugadores brillaron con luz propia y regalaron al mundo una auténtica exhibición de fútbol. Sobresalieron por encima del escándalo de dopaje que salpicó, más bien empapó de lleno, a Maradona,de las críticas por el lugar escogido, un país sin tradición futbolística o del irracional asesinato de Escobar tras la eliminación de Colombia. Los atacantes brasileños fueron los grandes protagonistas del torneo. Salenko, Hagi, Stoichkov o Klinsmann completaban el reparto.

Bebeto fue un delantero que se valió de la magia como su mejor arma. Sus carreras cortas y sus regates eran desconcertantes para las defensas, y era capaz de inventar cualquier jugada. Con una gran definición, era también un gran creador. Un jugador muy elegante, que hacía jugar a todo el equipo y que podía desempeñar el papel de centrocampista. Buen tirador de faltas y poseedor de una técnica extraordinaria. Vivió sus mejores momentos en el Deportivo de la Coruña, siendo a veces criticado por no jugar en un equipo mayor.

Romario ha sido un '9' puro
. Esperaba pacientemente en el área su oportunidad para dar un zarpazo, un auténtico depredador. Capaz de meter goles inimaginables o de inventar regates impredecibles, sólo veía el gol en su horizonte. Con una altura de 1,68 metros era imposible de marcar debido a su velocidad endiablada y su imaginación. El dudoso "hombre de los 1000 goles" no llegó a esa cifra en partidos oficiales, pero quedarse cerca ya es todo un mérito. Si Bebeto representa el fútbol, Romario el gol. Ambos tenían el mismo instinto para marcar, pero se diferenciaban en la manera de hacerlo y en su personalidad. Si alguna debilidad tenía Bebeto era su fragilidad física y psicológica. Romario, sin embargo, rebosaba confianza y se presentaba tenaz en los choques, pese a ser bastante más bajo que su compañero.

La mentalidad débil de
Bebeto fue muy criticada cuando el FC Barcelona le arrebató el campeonato liguero al Deportivo de la Coruña en la última jornada. El brasileño se negó a tirar un penalty que daba el título a su equipo. La semana anterior había errado una pena máxima y no quiso cargar con tal responsabilidad. Djukic sería el elegido de tirarlo, fallando el disparo y poniendo punto y final a las ilusiones del equipo gallego.

La participación brasileña en el Mundial de Estados Unidos fue un paseo militar. La canarinha se presentó en este torneo con un esquema más europeo. Con los dos grandes magos en la punta de ataque, en el mediocampo dominaba el músculo al toque.
Mauro Silva, Mazinho y Dunga se encargaban de recoger el balón y hacérselo llegar a los delanteros. El juego de la selección brasileña se encomendaba a la capacidad de invención de sus dos estrellas.

Sin valerse de su preciosismo habitual, Brasil fue ganando sus partidos
uno tras otro. Los holandeses les aguardaban en cuartos con la intención de dar mucha guerra, y fueron los únicos que lo consiguieron. Tras adelantarse los amarillos por dos goles a cero, cuando todo parecía terminado, dos goles consecutivos del gran Bergkamp y de Aaron Winter pusieron el empate en el marcador, haciendo temblar a todo Brasil. Finalmente, Branco marcaría la diferencia con un cañonazo imparable. Suma y sigue. La flamante Suecia de la fase de grupos ni siquiera se dejó ver en las semifinales. El partido se resolvió con un único tanto de Romario casi al final. Pudieron caer varios más, pero el portero sueco lo impidió realizando una magnífica actuación.

Y llegó el momento de la peor final de la historia de los mundiales
. Los dos combinados más poderosos por tradición se enfrentaban en el estadio Rose Bowl de Los Ángeles. Brasil llegaba a la final con un juego contundente pero alejado de su filosofía. Italia peleaba por el título tras una penosa trayectoria con más sufrimiento que alegría. La peor versión del fútbol se enfrentaba al lavado de cara de la mejor. Pero el duelo fue insufrible. Una final se resolvía por primera vez en la tanda de penaltis tras ciento veinte minutos de aburrimiento y bostezos. Tanto Romario como Baggio fueron neutralizados por sus defensores, fue de lo único que se preocuparon los dos equipos.

La balanza se decantó desde el punto de penalty. Brasil se adjudicaría su cuarta Copa del Mundo tras los fallidos lanzamientos de
Baresi y Baggio, auténticos pilares básicos para los azurri. Italia disputó una final como más le gusta hacerlo, 0-0 y alos penaltis, pero así no se gana siempre. Brasil se distanciaría con cuatro conquistas el año que menos fiel fue a su estilo. Una final para olvidar... Durante su andadura en Estados Unidos, Bebeto y Romario anotaron 3 y 5 goles respectivamente. Fueron los autores de 8 de los 11 tantos que realizaría su equipo. Pese a que Romario no pudo hacerse con el trofeo de máximo realizador, esta pareja de atacantes fue lo que mejor sabor de boca dejó en los aficionados. Dos personas muy distintas fuera del campo, pero en el terreno de juego formaban una misma máquina.

Fotos: www.trivia.es, www.donbalon.es, www.soccerline.co.kr

2 comentarios:

  1. Muy buena entrada, sobre todo por hablar de dos de los mejores delanteros de la historia, sobre Romario jugadas para el recuerdo, pero aun me acuerdo de las tardes magníficas de Bebeto.

    Saludos.

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  2. Que tiempos aquellos, de cuando me interesaba por el futbol...

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