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27 de octubre de 2009

EN EL RECUERDO... ASTON VILLA

LA CARA B DE LOS 'VILLANOS'

En el fútbol hay equipos que gozaron del éxito pero que nunca encontraron un hueco en la memoria de los aficionados. Este deporte ha sido injusto desde su nacimiento, y algu
nas de las mayores proezas sólo serán recordadas en la oscuridad de alguna taberna inglesa. Es el caso, sin ir más lejos, del Aston Villa, uno de los grandes desconocidos en el Salón de la Fama pero que cuenta con una Copa de Europa entre sus tesoros.

Fue en 1982 cuando el conjunto de Birmingham debutó en la competición. La experiencia fue inolvidable y el resultado no pudo ser mejor. Los ‘villanos’ se alzaron con el título en su primer acercamiento, contra todo pronóstico, escribiendo su capítulo en la historia del fútbol. Tony Barton fue su entrenador.

La final se disputó contra el Bayern de Münich, la engrasada máquina de guerra teutona que acechaba, con avaricia, su cuarto trofeo. Los ingleses no quisieron pagar la novatada y saltaron con una formación que alcanzaría la categoría de heroica. Rimmer (fue sustituido por Spink), Swain, Evans, McNaught, Williams, Mortimer, Bremner, Cowans, Shaw, Morley y el idolatrado Peter White fueron los hombres encargados de hacer jirones a Hoeness, Breitner, Rummenigge y sus escoltas. El Aston Villa se agenció la victoria con un único tanto firmado por Peter White, considerado una auténtica leyenda entre los aficionados. En el camino ya habían caído Valur, Dinamo de Berlín, Dinamo de Kiev y Anderlecht. Los alemanes fueron sólo un paso más en su imparable marcha.


Un nuevo premio significó la disputa de la Copa Intercontinental, frente a un histórico Peñarol que no perdonó en Tokyo. Pese a que estas ilusiones duran poco, a este equipo le quedaba otra oportunidad antes de desinflarse: la Supercopa de Europa. Todo Villa Park fue testigo de la remontada llevada a cabo por sus pupilos, que fueron capaces de superar en la prórroga al mismísimo FC Barcelona.

Pero esta época dorada fue sólo un espejismo en el desierto que ha sido la historia del Villa. Los coqueteos con el descenso, las andaduras por la segunda y tercera división, su nueva pérdida de categoría a finales de los ochenta… marcan la dura historia de los ‘villanos’. Una historia de sufrimiento y sacrificio, de humildad y de valor, y que pese al olvido tuvo su recompensa…


Aquí tenéis el vídeo del gol:

7 de mayo de 2009

PARIS SAINT GERMAIN (Parte II)

En 1995, el Paris Saint Germain también pondría el punto y final a la época dorada que vivía el barcelonismo con el Dream Team. En el año de su estreno en Liga de Campeones, el equipo parisino se enfrentaba a los catalanes en los cuartos de final. El conjunto dirigido por Johan Cruyff intentaba salvar la temporada en Europa. Tras un empate en el Camp Nou, el Parque de los Príncipes volvió a ser talismán,y fue allí donde el PSG certificaría su pase a semifinales. No llegaría más allá, pero por tercer año consecutivo se deshacía de un equipo español.



La temporada siguiente sería la de mayor éxito. Tras vender a sus dos mayores estrellas, Weah y Ginola, desde París se reforzaron con Patrice Loko, Youri Djorkaeff, Dely Valdés y un joven canterano llamado Nicolás Anelka. El equipo francés pasaría como un rodillo por encima de Molde, Celtic de Glasgow, Parma, Deportivo de la Coruña y Rapid de Viena, y levantaría su título más preciado, la Recopa de Europa.


Al año siguiente, la entidad viviría el punto de inflexión que marcaba su decadencia. Defendía título en la final frente al FC Barcelona de la nueva perla del fútbol, Ronaldo. El joven delantero sería el autor del único gol del encuentro. Tras esto, el proyecto francés se desinflaría. Fue el final de su meteórica ascensión. Desde entonces el conjunto parisino ha luchado por no descender de categoría, aunque todo indica que la próxima temporada puede jugar de nuevo la Champions League. ¿Se afianzará el PSG en puestos europeos?



Fotos: news.bbc.co.uk y http://es.uefa.com

5 de mayo de 2009

PARIS SAINT GERMAIN (Parte I)


Cinco temporadas en la élite y una Recopa de Europa fue material suficiente para que este equipo se acomodase en nuestra memoria. El año que el Olympique de Marsella levantaba la Copa de Europa, un modesto equipo crecía en Francia con el empuje de Canal +, el Paris Saint Germain. Los principales protagonistas de esta historia se llamaban Le Guen, Ginola, Raí, Lama y el goleador de ébano, el liberiano George Weah. El equipo parisino encontraría la pieza que les faltaba en Artur Jorge, que desde los banquillos formaría un bloque terrible. Con una defensa de cinco y un contragolpe letal harían trizas a un Real Madrid que, con Benito Floro al mando, vivía a la sombra del Barcelona de Cruyff.


Se iban a disputar los encuentros de vuelta de cuartos de final de la Copa de la UEFA. El Madrid acudía al Parque de los Príncipes con una cómoda victoria en la ida por 3-1. El partido parecía mero trámite, pero esa noche el Paris Saint Germain se daría a conocer en el continente. El equipo parisino se adjudicó la victoria por 4-1 en un partido en el que fue superior al equipo blanco durante todo el encuentro. El PSG hacía su presentación oficial, aunque su andadura

no iba a ser mucho más larga. En semifinales les esperaba la Juventus, que finalmente se haría con el título. Los triunfos no podían esperar otro año más y el Paris Saint Germain levantaría la Copa de Francia.


Para reforzar su ataque el PSG ficharía a Raí, la nueva estrella del fútbol brasileño. Con esta contratación el conjunto parisino remató el proyecto que le haría campeón de Liga en 1994 rompiendo la dictadura marsellesa. Y, para colmo, volvió a cruzarse con el Real Madrid en unos cuartos de final, esta vez en la Recopa.


Un Madrid muy cuestionado llegaba al enfrentamiento sembrando muchas dudas. Delante, se encontraba un delantero dispuesto a recuperar la titularidad perdida en los últimos partidos. Esa noche, surgió el gran Weah que haría las delicias de los aficionados en San Siro, esa combinación de potencia, garra y gol. El jugador africano marcaría el único tanto de la ida. 0-1. El resultado era bueno para los franceses teniendo en cuenta que disputarían la vuelta en casa. En París fue otra historia. Recién destituido Benito Floro, Vicente Del Bosque se hacía cargo del equipo. El conjunto blanco lo dio todo en el campo, luchó, peleó y se vació. Butragueño marcaría el primer tanto, pero al final, el PSG conseguiría el empate y el pase a semifinales, dejando otro año, al Real Madrid en la cuneta. Esta vez sería el Arsenal quien cortase su trayectoria europea.


Fotos: www.canalfutbol.blogspot.com, www.corazonblanco.com

1 de abril de 2009

DOBLETE Y DECLIVE EN PARMA

El Parma de 1999 nos dejó ver una de las mejores alineaciones de todos los tiempos. Al cumplirse nueve años de su ascenso a la Serie A, lograba su segunda copa de la UEFA, sumando un total de cuatro trofeos continentales. El mismo año conquistaría también la Copa de Italia, coleccionando el doblete y haciendo crecer la leyenda. El entrenador que llevó el timón de este equipo fue Alberto Malesani. Tras su heroica temporada sería despedido por malos resultados, poniendo fin a su corta pero exitosa etapa. Los principales artífices de la proeza abandonarían el club en diferentes direcciones. Los recambios escogidos fueron jugadores de gran nivel, aunque nunca lo demostraron en el Parma. Futbolistas como Almeyda, Mboma y Savo Milosevic desfilaron sobre el césped del Ennio Tardini sin ofrecer rentabilidad alguna. Únicamente Di Vaio daría la talla. En los años siguientes empezarían los problemas financieros y la entidad optaría por la formación de jóvenes promesas. Desde el equipo transalpino emergerían en el panorama internacional jugadores de la talla de Alberto Gilardino o Adriano Leite, hoy en las filas de la Fiorentina y el Inter respectivamente. Actualmente, el equipo lucha por el ascenso en la Serie B tras descender en 2008. Un equipo que pudo llegar, pero no pudo mantenerse.


La alineación que hizo temblar los pilares del fútbol no se resentía en ninguna de sus líneas. La portería estaba bien defendida por el italiano Gianluigi Buffon (más tarde hemos visto de lo que es capaz este guardameta). La zaga estaba considerada una de las mejores del mundo y la integraban cuatro colosos como Thuram, Sensini, Cannavaro y Vanoli. Cualquier delantero se vería intimidado por semejante muralla. El centro del campo se nutría de la fuerza y la garra de Dino Baggio, la experiencia de Boghossian, campeón del mundo en 1998, la calidad de Verón y la aportación ofensiva de Fuser. Como punta de lanza aparecían el inteligentísimo Chiesa y un Hernán Crespo letal. El banquillo tampoco estaba vacío, y encontrábamos figuras como Balbo y Asprilla.


El equipo italiano se disputó la Copa de la UEFA ante el Olympique de Marsella. El enfrentamiento tuvo lugar en Moscú y sobre el campo de batalla se erguían auténticos soldados. La camiseta del conjunto francés estaba defendida por importantes nombres como Laurent Blanc, Domoraud o Pires. El partido comenzó muy igualado, pero Crespo, mortal como siempre, aprovecharía un error garrafal de Blanc para inaugurar el marcador. Cuando sólo habían pasado diez minutos desde el primer tanto, el Olympique recibía un nuevo golpe, su autor, Vanoli. Por si no era suficiente diferencia, el genial Enrico Chiesa sentenciaba el partido tras el descanso. Al Parma sólo le quedaba dejar correr el tiempo y disfrutar de la victoria. El encuentro terminaría sin más goles. Los jugadores del conjunto italiano alzarían merecidamente el trofeo. Para llegar a la final habían barrido de su camino a Glasgow Rangers, Girondins de Burdeos y Atlético de Madrid, ninguno era presa fácil, pero ninguno fue un problema.


Una década después tan sólo una Copa de Italia en 2002 engrosaría las vitrinas del club. Sumido en una profunda crisis y tras serios problemas directivos, es muy difícil que veamos un nuevo éxito de este equipo. La situación es complicada, y no sólo eso, hay que volver a escalar la montaña desde abajo.

4 de marzo de 2009

LA MÁQUINA DE HACER FÚTBOL


Hoy quiero recuperar de entre el polvo la historia de un equipo que marcó un antes y un después en el fútbol. Guardo un especial recuerdo de aquellos jugadores, probablemente debido a que mi infancia ha coincidido con sus mayores éxitos. Nadie permanece impasible ante la mera mención del Ajax de Louis Van Gaal.


El excéntrico entrenador trabajó en Amsterdam desde 1991 a 1997 y coleccionó para el club los trofeos más prestigiosos. No sólo eso, regó el panorama futbolístico con los mejores nombres de todo el continente europeo.


El primer título cosechado por este Ajax fue la Copa de la UEFA en 1992. El equipo holandés se impuso al Torino en la final, que aún era a doble partido. La estrella indiscutible del conjunto era un joven Dennis Bergkamp, que se coronaría como pichichi de la Eredivisie tres años consecutivos. En esta alineación ya podíamos disfrutar de Danny Blind o Aaron Winter. Este trofeo sería el punto de partida de uno de los equipos más sorprendentes de la historia.


El buen juego continuó. En 1993, Supercopa y Copa de los Países Bajos. El torrente ofensivo del Ajax empezaba a perfilarle como claro candidato al trono europeo. El liderazgo del equipo cayó en manos del finlandés Jari Litmanen, que hizo olvidar la marcha de Bergkamp con un nuevo pichichi. En 1994 el equipo conquistaría la primera de sus tres ligas consecutivas. Todo estaba preparado para el desembarco europeo.


El club holandés no tuvo piedad en la liguilla de la primera fase, barriendo al poderosísimo Milan, campeón de la competición el año anterior. Nadie se imaginaba que ambos equipos volverían a enfrentarse en el partido por el título. En cuartos de final, el Hadjuk Split fue sólo un juguete en manos de un Ajax que apuntaba muy alto. En semifinales, el cruce de vuelta con el Bayern de Münich dejó, para gusto de los aficionados, una lección magistral de fútbol por parte de los tulipanes, que se impusieron por 2-5. El peso del equipo lo soportaron de forma sublime Kanu y Litmanen. Por fin se encontraban en la final. Al otro lado del terreno de juego se hallaba el Milan, esperando su oportunidad y hambriento de revancha. Pero si este torneo tenía un nombre, ese era el del Ajax. Van der Sar logró mantener la portería a cero hasta que un jovencísimo Patrick Kluivert, con tan sólo 19 años, decantó la final tras una magnífica jugada colectiva. El Ajax había conquistado Europa por cuarta vez.


Al año siguiente los ‘ajaccied’ volvían como favoritos al título. La plantilla era la misma, a excepción de Rijkaard, retirado, y Seedorf, traspasado a la Sampdoria. Llegaron sin mayores complicaciones a la final, pero esta vez se encontraron con un muro infranqueable, una Juventus con hambre de títulos y dispuesta a dar mucha guerra. Finalmente la Vecchia Signora se haría con el torneo.


En 1997 terminaría la era Van Gaal. Desde entonces el Ajax de Amsterdam no ha vuelto a dejarse ver entre los grandes de Europa. Todos esperamos, por el bien del fútbol, ver de nuevo una alineación como la formada por Van der Sar, Blind, Reiziger, Rijkaard, los De Boer, Kanu, Litmanen, Davids, Overmars, Kanu y Kluivert. Pero si algo está claro, es que este equipo quedará en el recuerdo como uno de los más grandes de la historia.

12 de febrero de 2009

LA GLORIA DE DORTMUND

Voy a inaugurar este blog con un recuerdo de cuando tenía sólo 9 o 10 años. Aquí os ofrezco una breve historia del Borussia Dortmund que se proclamó Campeón de Europa. Este es el primero de mis relatos sobre los grandes equipos de hace unos años. Vamos con ello:


El Borussia Dortmund de principios y mediados de los noventa consiguió sentarse en el trono del, hasta entonces invencible, Bayern de Munich. El equipo muniqués se encontraba en una profunda crisis de juego y resultados, y se dejaba ver más por la Copa de la UEFA que por la Champions League. Fue entonces cuando el Borussia se abrió camino entre los clubes alemanes para sorprender a Europa con dos ligas consecutivas y, como guinda al pastel, levantar la ansiada Copa de Europa en 1997.


El equipo germano alcanzó la cima del fútbol mundial derrotando a la todopoderosa Juventus de Turín. Se impusieron por 3-1 en una final disputada en Munich, el rival y el sitio no podían ser mejores. Con el viento a favor y la inercia cogida en Europa, aparecieron en Tokio para adueñarse también de la Copa Intercontinental. El club alemán saboreaba el éxito mundial.


Aquel equipo que se coronó a nivel internacional fue un bloque construido a base de hombres, no de nombres. Su columna vertebral estaba constituida por el portero Klos, bien protegido por el premiado Matthias Sammer y su compañero Kohler. En la medular hacían de las suyas el habilidoso Heinrich y el decisivo Lars Ricken, que sentenció la final de Munich en el primer balón que tocó con el pie. Pero si había alguien dedicado a la tarea del gol, ese era Chapuisat, probablemente el mejor jugador suizo de todos los tiempos. Su inseparable escudero en la delantera era Riedle, toda una garantía de gol, que recordará aquella final, en la que anotó dos tantos, como el mejor momento de su carrera. Un equipo que se movía como pez en el agua entre los grandes.


Muertos aquellos años dorados, el Borussia volvió a alzarse con la Bundesliga cinco temporadas después, en el año 2002, aunque ya no era aquel equipo que deslumbró a todo un continente y que ganó dos ligas y una Copa de Europa. El grupo formado por Klos, Reuter, Sammer, Kohler, Kree, Julio César, Heinrich, Paulo Sosa, Lambert, Zorc, Möller, Riedle y Chapuisat será siempre irrepetible.


En los últimos años el Borussia Dortmund ha perdido prestigio tanto a nivel local como continental debido a multitud de problemas económicos y directivos. En el año 2005 el equipo se vio al borde del abismo, luchando por no caer en bancarrota, aunque con tiempo y esfuerzo, se está superando la crisis, gracias también al incondicional apoyo de una de las aficiones más leales de Europa. Un equipo que quiere resurgir de sus cenizas, pero siempre con un sueño en el horizonte, sentir de nuevo el peso de los trofeos en sus manos. Volver a ser la gloria de Dortmund.