En el fútbol hay equipos que gozaron del éxito pero que nunca encontraron un hueco en la memoria de los aficionados. Este deporte ha sido injusto desde su nacimiento, y algunas de las mayores proezas sólo serán recordadas en la oscuridad de alguna taberna inglesa. Es el caso
Fue en 1982 cuando el conjunto de Birmingham debutó en la competición. La experiencia fue inolvidable y el resultado no pudo ser mejor. Los ‘villanos’ se alzaron con el título en su primer acercamiento, contra todo pronóstico, escribiendo su capítulo en la historia del fútbol. Tony Barton fue su entrenador.
La final se disputó contra el Bayern de Münich, la engrasada máquina de guerra teutona que acechaba, con avaricia, su cuarto trofeo. Los ingleses no quisieron pagar la novatada y saltaron con una formación que alcanzaría la categoría de heroica. Rimmer (fue sustituido por Spink), Swain, Evans, McNaught, Williams, Mortimer, Bremner, Cowans, Shaw, Morley y el idolatrado Peter White fueron los hombres encargados de hacer jirones a Hoeness, Breitner, Rummenigge y sus escoltas. El Aston Villa se agenció la victoria con un único tanto firmado por Peter White, considerado una auténtica leyenda entre los aficionados. En el camino ya habían caído Valur, Dinamo de Berlín, Dinamo de Kiev y Anderlecht. Los alemanes fueron sólo un paso más en su imparable marcha.
Un nuevo premio significó la disputa de la Copa Intercontinental, frente a un histórico Peñarol que no perdonó en Tokyo. Pese a que estas ilusiones duran poco, a este equipo le quedaba otra oportunidad antes de desinflarse: la Supercopa de Europa. Todo Villa Park fue testigo de la remontada llevada a cabo por sus pupilos, que fueron capaces de superar en la prórroga al mismísimo FC Barcelona.
Pero esta época dorada fue sólo un espejismo en el desierto que ha sido la historia del Villa. Los coqueteos con el descenso, las andaduras por la segunda y tercera división, su nueva pérdida de categoría a finales de los ochenta… marcan la dura historia de los ‘villanos’. Una historia de sufrimiento y sacrificio, de humildad y de valor, y que pese al olvido tuvo su recompensa…
Aquí tenéis el vídeo del gol:






