Es un buen momento para un pequeño homenaje. El protagonista: Pippo Inzaghi. El ariete, a sus 37 años, sigue disfrutando como el primer día. Es el único junto a Pirlo que aún encarna el espíritu del último buen Milan, un equipo insuperable en una eliminatoria, capaz de jugar y de encerrarse, de correr y de detenerse. Y, pese a haberse alejado de la titularidad, sigue siendo el primer recurso cuando las cosas se tuercen.
Hace 8 años

